LA ADORACIÓN Y LA FAMILIA
«El estableció testimonio en Jacob, y puso ley en Israel; la cual mandó a nuestros padres que la notificasen a sus hijos» (Sal. 78:5).
INTRODUCCIÓN: el primer deber del hombre no es precisamente adquirir alimentos, vestido y demás cosas, ni tampoco predicar o hacer obra misionera: lo primero es buscar primeramente el Reino de Dios y su justicia, a fin de rendirle la adoración que él merece; después lo demás viene «por añadidura».


